En un museo de contenidos tan eminentemente íntimos y personales como son las prendas con que nos vestimos, pero que a la vez tienen un carácter tan social en su conjunto como resulta de la evolución general de las modas, se hace más cierta que nunca la idea de la Ley del Patrimonio Histórico Español de que el valor de los bienes culturales lo proporciona el aprecio con que la sensibilidad de los ciudadanos los han ido revalorizando.